Tecnología del coche
Redacción Drivesfera
Tecnología del coche

El turbo eléctrico de F1 de Mercedes en un 1.5 es ingenioso, pero la fiabilidad decidirá

Un turbo eléctrico de 48 voltios en un pequeño cuatro cilindros demuestra que la combustión aún tiene recursos, pero lo que importa es el consumo diario y la durabilidad a largo plazo.

Publicado
29 de octubre de 2026
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3 min
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Imagen generada con IA

¿Está acabado el motor de combustión, o simplemente lo están reconstruyendo en silencio mientras todos miran a las baterías? La última respuesta de Mercedes es un cuatro cilindros de gasolina de 1,5 litros con turbocompresor eléctrico, y apunta a lo segundo.

Qué ha anunciado realmente Mercedes

El motor se llama M 252 LS y debuta en el GLB 250. Según Autonext, sustituye al M 260 de 2,0 litros en la parte alta de la gama del GLB. Rinde 231 CV, usa un turbocompresor eléctrico de 48 voltios y dos ejes de equilibrado, y Mercedes asegura que emite un 17 % menos de CO2. El turbo deriva de la tecnología de la Fórmula 1.

Una salvedad sobre la cifra principal. Motor1 habla de 228 CV, mientras que Autonext y Motor.es dicen 231 CV. Automotive World da la potencia en kilovatios (170 kW). La diferencia probablemente sea cuestión de unidades, pero conviene tomar la cifra exacta con cautela. Autoblog apunta que el GLB 250 podría venderse en Estados Unidos, aunque no está confirmado.

Lo inteligente es sustituir un motor mayor, no añadir potencia

La lectura fácil es «tecnología de F1, así que más caballos». Creemos que es el enfoque equivocado. Lo interesante es que un 1.5 ocupa ahora la cima de una gama que antes cubría un 2.0. Una cilindrada menor suele significar menos rozamiento y menos consumo, pero históricamente se ha pagado en respuesta y en las sensaciones del motor cuando le pides potencia. Un turbo accionado eléctricamente ataca justo ese punto débil, porque no tiene que esperar a que se acumule el flujo de escape.

Si funciona como promete, es un mejor aprovechamiento del saber hacer de la F1 que el habitual márketing de coches halo. Es una tecnología que llega al coche que la mayoría de la gente compra de verdad, y esa es la única transferencia desde la competición que importa. La reducción del 17 % de CO2 es una afirmación del fabricante, y la leeríamos como el extremo alto de lo que la compañía quiere mostrar, no como una promesa para todos los conductores.

La prueba no es la ficha técnica: es el octavo año de propiedad

Aquí va nuestro escepticismo. Cada componente añadido es algo que puede fallar. Un sistema de 48 voltios, un motor eléctrico en el turbocompresor y la electrónica de potencia que lo rodea tienen que aguantar calor, vibraciones y años de tráfico de arranque y parada. En competición se sale con calendarios de mantenimiento intensivos. Un crossover familiar no puede.

La anterior familia M 260/M 264 ya combinaba su turbo con un alternador-motor de arranque integrado que, según Automotive Tech Info, puede aportar 15 kW (20 CV) de forma breve. Mercedes se siente claramente cómoda apilando electrificación sobre motores pequeños. Pero la comodidad en el laboratorio no es lo mismo que una prueba en carretera, y no hemos visto datos de durabilidad ni cifras de consumo independientes. Hasta que lleguen, el dato de CO2 es una promesa, no un resultado.

La eficiencia en uso real es la segunda trampa. Los ciclos oficiales premian un control inteligente de la sobrealimentación. Circular por autovía a velocidad sostenida, los arranques en frío y los trayectos urbanos cortos son donde los motores turbo pequeños suelen devolver lo que ahorran. Esperaríamos a pruebas independientes de consumo antes de dar por bueno el 17 %.

Por qué importa aunque quieras un eléctrico

Gastar dinero de desarrollo en un nuevo cuatro cilindros de gasolina dice, a nuestro juicio, lo que Mercedes piensa de los próximos años: los híbridos y los motores de gasolina eficientes seguirán en juego, y necesitan ser más limpios para quedarse. Es nuestra interpretación, no algo que la compañía haya dicho con esas palabras.

Nuestro veredicto: merece la pena seguirlo y aplaudirlo, pero no comprarlo a ciegas. Si estás buscando coche en este segmento, espera a conocer los consumos reales y los primeros informes de fiabilidad antes de pagar por la novedad. Si salen bien, el turbo eléctrico podría convertirse en el estándar discreto de los motores de gasolina pequeños. Si no, se recordará como una forma carísima de poner «F1» en un folleto.

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