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Redacción Drivesfera
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Las patentes de Audi con motor de gasolina en un eléctrico admiten, en voz baja, el EREV

Dos patentes de Audi meten un motor de combustión en un coche eléctrico. Es una idea pragmática, pero solo si el sector deja de fingir que un EREV es un eléctrico con mucha autonomía.

Publicado
29 de octubre de 2026
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3 min
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Imagen generada con IA

Cuando una marca premium que ha construido su discurso sobre la electrificación registra patentes para meter un motor de gasolina dentro de un coche eléctrico, no lo hace por diversión. Se está cubriendo las espaldas. Y esa cobertura tiene nombre: el extensor de autonomía, o EREV.

Qué ha registrado realmente Audi

Según HDmotori, Audi ha registrado dos patentes para integrar un motor de combustión en coches eléctricos, con los EREV en el horizonte. Una de ellas, tal y como la describe Voxcars, es una configuración de tracción total quattro con dos motores eléctricos y un motor de combustión, sin un generador específico. Motorbox añade que el motor puede instalarse sin rediseñar el coche y que solo funciona cuando tiene sentido, también para calentar el habitáculo y la batería.

Una patente no es un producto. Las empresas las registran para proteger opciones, y muchas nunca llegan a un concesionario. Todo lo que sigue es nuestra lectura, no una hoja de ruta confirmada.

Prescindir del generador es lo ingenioso y lo arriesgado

En un EREV en serie clásico, como explica Speedme, el motor de combustión hace girar un generador específico mientras los motores eléctricos de las ruedas se encargan de mover el coche. La idea de Audi es usar un único motor eléctrico en lugar de dos unidades distintas. Esperaríamos que eso signifique menos piezas y, probablemente, menos coste y peso, además de un motor que no obligue a rediseñar la plataforma desde cero. Es lo que cabe esperar de un ingeniero que intenta no empezar de cero.

Pero hay una pega. Motorisumotori señala que el enfoque de tracción directa funciona, pero corre el riesgo de comprometer justo lo que representa quattro. Si la identidad de la marca es la tracción, un esquema que la enturbia es un lugar extraño para ahorrar. Querríamos ver cómo lo resuelve Audi antes de aplaudir.

¿Mayoritario? Con calma. ¿Tarde? Probablemente

La tesis tentadora es que los EREV se están volviendo mayoritarios en Europa. Nada de lo que hemos visto lo respalda. Lo que sí muestra es una historia más incómoda. Motorisumotori habla de un movimiento con años de retraso y recuerda que China, el mercado que hizo famosa esta tecnología, registró en junio de 2026 una caída de ventas del 29,3 %. Perseguir un formato mientras su mercado de origen flaquea no es precisamente una vuelta de honor.

Por eso leeríamos las patentes menos como una tendencia y más como una admisión: una gama solo de baterías no basta para todos los compradores, todos los garajes y todas las redes de carga. Para muchos conductores, la ansiedad por la autonomía es en realidad ansiedad por el acceso a la carga, y un pequeño motor que pueda recargar la batería resuelve el segundo problema con hardware en lugar de infraestructura. Es pragmático. Diríamos que incluso sensato.

La prueba de la honestidad

Aquí es donde trazaríamos una línea. Un EREV es un híbrido. Tiene depósito de combustible, tubo de escape, revisiones periódicas y un motor de combustión que a veces se pondrá en marcha, también para calentar el coche. Venderlo como «un eléctrico que casualmente tiene un respaldo de gasolina» desdibuja lo que recibe el comprador, y creemos que los clientes castigan antes o después ese tipo de ambigüedad.

La versión honesta es sencilla. Decir que es un híbrido. Decir cuándo arranca el motor y por qué. Publicar la autonomía eléctrica real, no solo la cifra combinada. Las marcas que lo hagan pueden convertir el EREV en un puente creíble. Las que lo oculten regalarán a los críticos una historia fácil sobre una electrificación diluida.

Nuestro veredicto

Audi acierta al mantener abierta esta opción, y el esquema sin generador es la idea de ingeniería más interesante de las solicitudes. Aun así, esperaríamos a ver si alguna vez se convierte en un coche y si quattro sobrevive al compromiso. Si llega a producirse, la jugada ganadora es llamarlo por su nombre: un híbrido enchufable con alma eléctrica. Cualquier otra cosa es una patente hablando en nombre de una estrategia que nadie quiere nombrar.

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