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Redacción Drivesfera
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Ford promete «no más coches aburridos»: lo difícil es la calidad y el precio

Jim Farley quiere vender 5 millones de coches al año en 2032 y dejar atrás los productos sosos. El diseño no basta: fiabilidad y precios de venta decidirán si el plan funciona.

Publicado
30 de octubre de 2026
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¿Quién le ha pedido alguna vez a un fabricante coches aburridos? Nadie, y por eso la última promesa de Ford es la parte menos interesante de su plan. Decir que vas a fabricar vehículos emocionantes no cuesta nada. Fabricarlos bien y venderlos a un precio que la gente pueda pagar es donde suelen tropezar las marcas.

Esto es lo que sabemos. Según The Wall Street Journal, el CEO Jim Farley dijo a los trabajadores en una asamblea el jueves que Ford aspira a aumentar sus ventas en torno a un 20 % sobre el volumen actual de aquí a 2032, citando a personas familiarizadas con los comentarios. Otros medios que resumen la información lo cifran en unos 5 millones de coches al año. El WSJ lo presenta como un alejamiento de los modelos que Farley ha calificado de «aburridos».

Los detalles de producto son escasos, pero uno destaca. Según relata Quartz a partir del WSJ, Ford planea lanzar cinco modelos nuevos por menos de 40.000 dólares antes de que acabe la década, entre ellos una pickup eléctrica. Todo lo demás en la presentación son adjetivos.

La emoción es la mitad barata del plan

Pensamos que el lema de «nada de coches aburridos» es sobre todo una consigna para levantar la moral, y no una mala. Una asamblea es un público interno, y decir a los empleados que la empresa dejará de fabricar productos olvidables es buen teatro. Pero un salto del 20 % en volumen no es un problema de diseño. Significa convencer a aproximadamente uno de cada cinco compradores más que ahora de que elija un Ford, y esos compradores compararán precio, garantía y fiabilidad mucho antes que los pliegues de la chapa.

Hay también una admisión discreta escondida en la frase. Si la compañía va a retirar los modelos «aburridos», parte de la gama actual no está rindiendo. Menos productos suele significar menos volumen a corto plazo, así que ese 20 % tiene que salir de vehículos más nuevos y mejor vendidos que sustituyan a los más flojos. Es plausible. Pero también es una gran apuesta, y un objetivo para 2032 da a Ford seis años de margen para que se le juzgue por promesas y no por resultados.

La calidad es la prueba de credibilidad que Ford ya suspendió una vez

Ford mismo nos ha dado la vara de medir. En una entrevista exclusiva con USA Today, Farley explicó los cambios que introdujo en la cultura de trabajo y en otros procesos tras el desastre de las pickups de 2023, según lo describe el periódico. Es un nivel de franqueza poco habitual en un CEO, y se lo reconocemos.

Pero la franqueza no es una solución. El Detroit Free Press informó este mes de que Ford afronta problemas de producción del F-150 y un lanzamiento de vehículo arriesgado. No tenemos los detalles, así que no especularemos sobre su gravedad. Lo que sí podemos decir es que un fabricante que promete un aluvión de productos nuevos y más atrevidos mientras su pickup más conocida sigue dándole quebraderos de cabeza en producción tiene un problema de secuencia. Creemos que los lanzamientos emocionantes son justo los momentos en que la calidad suele resentirse, porque nuevas herramientas, nuevos proveedores y nuevo software suelen llegar a la vez.

A nuestro juicio, el plan triunfa o fracasa según que Ford pueda lanzar varios modelos nuevos sin repetir aquel desastre. Un solo mal lanzamiento echa por tierra mucho marketing «emocionante».

Menos de 40.000 dólares es la cifra que vigilar

La promesa de precio es lo más útil de la noticia, y también lo más resbaladizo. «Asequible» significa cosas muy distintas según quién compre, y 40.000 dólares es un techo, no un precio de transacción típico. Cinco modelos por debajo de esa línea, incluida una pickup eléctrica, serían un cambio significativo si las versiones más baratas son reales y no una cifra de reclamo en un cartel. Hemos visto ese truco demasiadas veces en esta industria como para creérnoslo a ciegas.

La pickup eléctrica es donde el argumento se afila más. Sospechamos que las camionetas eléctricas tienen un problema de reputación en cuanto al precio, y una versión por debajo de 40.000 dólares tendría que ser una pickup realmente buena, no un compromiso despojado de todo. Si Ford lo logra, cambia la conversación sobre cómo es un coche eléctrico asequible en EE. UU. Si no, el titular se queda en nota a pie de página.

Nuestro veredicto

Hay que tomar el objetivo de 5 millones como una ambición, no como un compromiso, hasta que Ford lo demuestre en producto y no en el relato de una asamblea. No juzgaríamos este plan por lo atrevido que luzca el próximo prototipo. Lo juzgaríamos por dos métricas aburridas: lo limpios que sean los próximos lanzamientos y cuántos de esos modelos de menos de 40.000 dólares llegan de verdad a los concesionarios a ese precio.

Si se cumplen ambas, Ford se habrá ganado el derecho a hablar de coches emocionantes. Si no, «no más coches aburridos» envejecerá como uno de esos lemas que se le echan en cara a una empresa durante años.

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