El Roadster volador de Tesla es un truco genial, pero una promesa pobre
El salto sobre un Tesla Semi fue gran teatro, pero horas de recarga para segundos de empuje y la ausencia de ficha técnica hacen del Roadster de 2028 una jugada de marketing.
Imagen generada con IA
¿Qué clase de coche necesita horas de preparación para ofrecer unos segundos de aquello que lo hizo famoso? Esa es la pregunta que se esconde tras la presentación de coches más vista en bastante tiempo, y la respuesta no es nada halagüeña para el nuevo Roadster de Tesla.
Los hechos son sencillos. El 15 de octubre, Tesla mostró el Roadster en unas instalaciones de pruebas de SpaceX en Texas. Según informa CBS News, el coche salió lanzado desde una rampa que se curvaba hasta quedar boca abajo, voló hasta el final y dio un giro de 180 grados para aterrizar sobre sus ruedas. Musk aseguró que la producción empezaría en 2028. No se anunció ningún precio. Después, el vicepresidente de ingeniería de vehículos de Tesla, Lars Moravy, aportó el detalle incómodo. Según Auto Bild España, la versión Thrust se queda sin gas tras unos cinco segundos, y rellenar el depósito lleva entre dos y seis horas.
El dato que importa es el tiempo de recarga, no los 0,81 segundos
Tesla afirma que la unidad de la demostración acelera de 0 a 60 mph en 0,81 segundos. Es una cifra llamativa, pero procede de una demostración organizada por el propio fabricante y, como señala Negocios, aún necesita validación independiente. El tiempo de recarga, en cambio, lo dio el propio ingeniero de Tesla. A nuestro juicio, dice más de cómo sería tener este coche.
Pensemos en lo que el Thrust exige al comprador. Lleva un depósito de 200 litros en la parte trasera, así que no hay maletero. Necesita nitrógeno a alta presión procedente de un equipo externo, algo que un garaje normal no tiene. El objetivo de Tesla es bajar de 30 minutos para cuando llegue a producción. Aun así, sería una parada en boxes cada vez que quieras lucir el truco. Una función estrella que casi nunca está disponible es una demostración, no una función.
Luego está la contradicción. Musk dijo sobre el escenario que los depósitos se rellenan con aire exterior. Moravy habló de un suministro externo de nitrógeno. Su entrevista se grabó antes del evento, así que puede que describa el prototipo actual mientras Musk hablaba de una versión futura. Es posible, pero Tesla no lo ha aclarado, y «lo arreglaremos para 2028» es justo el tipo de frase que ha hecho que este proyecto se gane el escepticismo.
Una presentación sin ficha técnica no es una presentación
Auto Bild enumera lo que Tesla dejó fuera: autonomía, potencia, disposición de los motores, capacidad de la batería, ubicación de la fábrica, capacidad de producción y mercados iniciales. La información de Clarín aporta algunas cifras, pero no son un compromiso con una ficha técnica. Lo que hay es un vídeo de acrobacias y una página para dejar la reserva.
La distancia con la promesa de 2017 es reveladora. El Confidencial recuerda la propuesta original: 0 a 60 mph en 1,9 segundos, unos 1.000 km de autonomía, cuatro plazas y un precio de 200.000 dólares para 2020. Hoy el objetivo de autonomía es «más de 300 millas», las plazas traseras han desaparecido, no hay precio y la fecha es 2028. No lo llamaríamos un perfeccionamiento. Es otro coche que se vende con la reputación del antiguo.
El panorama legal es aún más turbio. La propia web de Tesla dice que el modelo volador no está homologado para circular por vías públicas. La FAA indicó a CBS que el vehículo no cumple su definición de aeronave, y un alto cargo del Departamento de Transporte de EE. UU. mostró escepticismo, aunque admitió que no hay una respuesta clara sobre quién lo supervisaría. Un ingeniero aeroespacial citado por La Vanguardia añade las preguntas técnicas obvias: depósitos de alta presión en un accidente, un propulsor que falla en pleno salto, el ruido y si una demostración única dice algo sobre la repetibilidad con viento, calor o superficies irregulares.
Quién sale ganando: la marca, no el comprador
Hay que reconocer lo que es de justicia: como espectáculo, fue magnífico. Incluso Dan Ives, de Wall Street, citado por CBS, dice que el Roadster no moverá volumen ni ingresos, y que lo que hace es devolver el halo a la marca y poner el foco en su ingeniería. Es la lectura honesta. El Roadster es una valla publicitaria de la relación entre Tesla y SpaceX, y funcionó.
Pero una valla publicitaria no es un producto. Según CBS, la versión que se puede reservar es la que no vuela, con un depósito de 5.000 dólares. Las informaciones en España mencionan depósitos mucho mayores, y las fuentes no coinciden, así que consulta la página de Tesla antes de adelantar dinero. Auto Bild también afirma que Tesla no puede garantizar cuándo, ni si, se entregará el coche.
Nuestra recomendación es clara. Disfruta de las imágenes. Si eres coleccionista y tienes dinero que aparcar, entiende que estás financiando una promesa, no comprando un coche. Si quieres algo que rinda, mira lo que ya está a la venta. Y si Tesla quiere demostrar que nos equivocamos, el camino es aburrido y verificable: publicar las especificaciones completas, hacer pruebas de aceleración independientes, enseñar la recarga funcionando fuera de un evento controlado y explicar a los reguladores cómo piensa cumplir la ley. Hasta entonces, el Roadster vuela, pero la promesa sigue en tierra.
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