Steer-by-wire: ¿innovación del Mercedes EQS o un salto de fe costoso?
La adopción del sistema "steer-by-wire" por parte de Mercedes-Benz en el EQS, que elimina el vínculo mecánico con las ruedas, promete una conducción radical, pero nos obliga a reevaluar el verdadero significado de la conexión al volante.
Foto: Jonathan Weiss / Shutterstock.com
En una era de rápida evolución automotriz, ¿es un rediseño fundamental del sistema de dirección un audaz golpe de genialidad o una complicación innecesaria? Mercedes-Benz apuesta por lo primero, lanzando su verdadera tecnología steer-by-wire en el EQS de 2027, un movimiento que redefine el propio acto de girar un volante.
Esta tecnología, que costará a los clientes un adicional de 2.975 € en Alemania, elimina por completo la conexión física entre el volante y las ruedas delanteras. En su lugar, las señales electrónicas traducen la entrada del conductor en acción de dirección, permitiendo una rotación de volante de tan solo 170 grados de tope a tope. Esta desviación radical promete un nuevo nivel de confort y precisión en la conducción, pero inevitablemente provoca un debate sobre la tradición, el control y la percepción de la seguridad.
La promesa de una precisión sin esfuerzo
El argumento más inmediato y convincente para el steer-by-wire reside en su potencial para transformar la experiencia de conducción, especialmente en una gran berlina de lujo como el EQS. Con una relación de dirección infinitamente variable, el sistema ajusta dinámicamente cuánto giran las ruedas en función de la velocidad y el modo de conducción. A bajas velocidades, maniobras como aparcar o los giros de tres puntos se vuelven notablemente más fáciles, exigiendo una mínima entrada del volante y eliminando el "manoteo de conductor de autobús" que cabría esperar en una gran berlina de lujo. El sistema permite que la parte delantera reaccione con una velocidad "absurdamente alerta" que puede sorprender al principio, haciendo que el frontal se sienta ágil e impaciente. Esta capacidad de respuesta contribuye a una experiencia de conducción más sencilla, reduciendo significativamente el esfuerzo requerido para maniobras y giros.
Este cambio en la sensación es profundo; un EQS convencional, conducido de forma consecutiva, se siente inmediatamente más antiguo, requiriendo más trabajo de brazos y ofreciendo respuestas más lentas. Mercedes-Benz afirma un menor retraso que una solución convencional, con un milisegundo de demora, y utiliza dos motores eléctricos para simular la retroalimentación, mejorando la sensación de conexión que de otro modo podría perderse.
Redundancia y el camino por delante

Si bien el concepto de un enlace de dirección electrónico podría generar preocupaciones sobre la seguridad, Mercedes-Benz ha diseñado su sistema con una amplia redundancia. La primera iteración del steer-by-wire en un coche de producción, el Infiniti Q50 de 2014, conservaba una red de seguridad mecánica. Sin embargo, Mercedes-Benz, siguiendo el camino del Tesla Cybertruck y el Nio ET9, ha eliminado este eje físico en su EQS de 2027, convirtiéndose en el primer fabricante de automóviles alemán en hacerlo. Para garantizar la fiabilidad, el sistema de Mercedes cuenta con dos convertidores CC-CC, fuentes de alimentación separadas, dos circuitos de comunicación y motores de dirección con dos bobinados de estator independientes. El Nio ET9 y Mercedes-Benz también utilizan distintas CPU, software y hardware para evitar puntos de fallo comunes, e incorporan un tercer conjunto de sensores de ángulo de dirección, un protocolo aeroespacial, para verificar la precisión de la entrada. Ambos sistemas están certificados de seguridad por sus organismos reguladores nacionales.
En el improbable caso de un error, el EQS entra en un modo de emergencia, limitando la velocidad a 87 km/h y permitiendo una distancia de conducción suficiente para salir del túnel noruego de Laerdal, de 24,5 km. Si ambos sistemas primarios fallaran simultáneamente, el vehículo puede mantener la trayectoria deseada por el conductor utilizando la dirección en las ruedas traseras y el frenado selectivo. Este nivel de ingeniería, que refleja los protocolos aeroespaciales, subraya el compromiso de Mercedes-Benz con la seguridad en esta nueva y radical dirección, desafiando las percepciones de lo que realmente significa una experiencia de conducción conectada.
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